Por qué no regalar detalles de boda arriesgados

Una de las tentaciones habituales de aquellas parejas formadas por dos miembros con mucha personalidad a las que poco o nada les gusta lo ordinario, y que es compartido por las duplas que organizan una celebración que se desmarca por completo de las tradicionales, es la de coronar su enlace con detalles de boda raros o, como mínimo, arriesgados.

Algo que puede salir bien si se piensa mucho y se invierte mucho tiempo y dinero en la elección de ese detalles de boda, pero que en el 99% de los casos acaba en fiasco como consecuencia de su atrevimiento y de que, como es normal, sus gustos no acaban coincidiendo con el de sus invitados.

Porque este es el primer gran error que se comete cuando se opta por obsequios de boda extraños: pensar que nuestros amigos, nuestros familiares y los de la otra persona con la que decidimos comprometernos de por vida van a entender el regalo.

El segundo gran error, muy ligado al primero, tiene que ver con la utilidad, tan importante para que este no acabe perdido en un cajón y pueda perdurar, además de en la memoria, entre los recuerdos físicos de nuestros allegados. Y es que si regalamos algo que nos gusta utilizar a nosotros, el regalo no estará cumpliendo su función.

Por aún resulta aprovechar esa excentricidad a la hora de realizar el detalles de boda para hacer una ‘broma’, ‘gracieta’ o ‘chiste’ relacionado con nosotros, ya que corremos el riesgo de que gran parte de quienes lo reciban no lo entiendan y, de la misma forma que antes, condenen así algo que regalamos con cariño y que nos ha costado dinero, al trastero.

Estas son solo algunas de las razones por las que tanto quienes asesoran a los novios en estas lides como los wedding planner, desaconsejan por completo salirse al 100% de lo establecido y por la que desde aquí recomendamos buscar un punto intermedio en el que los novios se sientan cómodos y los que van a recibir el regalo de boda también.

Detalles de boda para toda la vida

¿Y cómo se consigue eso? Pues muy sencillo, tratando de encontrar aquel detalle de boda que tenga impresos rasgos de nuestras personalidad, que vaya acorde con el tipo de celebración que estamos haciendo, con nuestro tipo de relación y que, aún teniendo ese punto de distinción, no cae en la excentricidad de la que que siempre se debe huir.

Cabe recordar además que, muchos de los calificados como regalos de boda tradicionales, clásico o habituales, pueden convertirse en algo muy especial y que cuenta mucho de los novios gracias a la posibilidad de personalizarlos. Porque personalizarlos no solo significa ponerle nuestro nombre y la fecha de la boda, sino también incorporar una ilustración o motivo que nos guste y habla de nosotros, así como alguna frase nuestra o con la que nos sentimos identificados. Con este tipo de personalización basta para ser mucho más que originales y conseguir un obsequio de boda que se recuerde para toda la vida.

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